15 mar. 2011

En mi mundo Parte 3

En mi mundo, hoy no había tierra. Mi casa flotaba sobre el cielo. He mirado abajo y he visto nubes grises claro. En el porche me esperaba una barca pequeña y simple con una vela blanca. Y me he ido a dar una vuelta con ella.
He atravesado un campo de rocas flotantes. De vez en cuando en alguna podía verse un árbol. En otra, había una casa, y una niña descalza, pero vestida de blanco con un lazo rojo y un sobrero de paja ha salido a saludarme. Y corría a mi lado sujetándose el sombrero.
En mi mundo, he visto un pez globo mofarse de una ardilla, a la que le costaba desprenderse de su rama para ponerse a flotar en el aire.
En mi mundo ha llegado la hora de pintar las paredes y los cielos. Y me he equivocado. He pintado el cielo de blanco y la casa de azul.
Y me afano a solucionar el estropicio, porque esta noche te voy a buscar. Y un día más tendrás la sensación de no haber soñado nada. Pero habrás estado conmigo.
Y haré que esta noche se ilumine como el día, para ti. Y te llevaré a pasear por un jardín lleno de rosas sin espinas, y de diferentes colores. Y en mi mundo te enseñaré flores azules con manchas violetas y animales lanosos. Y verás flotar islas en el aire.
Y haré para ti que broten semillas de secuoya, y aceleraré su crecimiento para que veas el milagro de la vida y tengas la oportunidad de vivir cien años en un minuto.
Y volaremos juntos por mi mundo. Y a nuestro paso, las aguas se abrirán por el efecto de la velocidad. Y esquivaremos árboles. Y nos adentraremos en laberínticas cuevas. Y por si se diese el caso, de que chocáramos contra algo, haré que todo sea inmaterial. Y atravesaremos la corteza de mi mundo y visitaremos su núcleo. Que es una compleja formación de sueños y recuerdos, transformados en pura energía. Y nos dejaremos acariciar por sus brillantes ráfagas de luz. Y te permitiré que añadas de tus recuerdos y tus sueños, para que la energía sea más pura y bella. Y haremos que el núcleo se colapse. Y sentiremos un fuerte latido que nos expulsará al exterior. Y de nuevo será de noche. Y juntos nos bañaremos con las estrellas. Y te dejaré en casa de nuevo. Una noche más. Y tus recuerdos de ese día, serán como un susurro en medio del griterío.
En mi mundo, han llamado a la puerta. Y al abrir, me he encontrado un montón de luciérnagas, que han venido a buscarme. Querían decirme que tienen unas hermanas bajo el mar. Y me ha picado la curiosidad. Y al atardecer he regresado al acantilado, para ver la tormenta. Y cuando esta ha terminado, he viajado a la profundidad del océano. A los abismos donde no llega la luz. Y allí, he empezado a brillar tenuemente. Y al poco tiempo, motitas como de luz, han empezado a acercarse a mí. Y me han preguntado si yo era su hermano del exterior. Y me han dicho que el agua les pesa mucho como para poder subir a ver a sus hermanas. Así, que he hecho un puente de relativo vacío entre el fondo y la superficie para que todas las luciérnagas de mi mundo se pudieran ver.
En mi mundo, he vuelto a ser un niño. Y he podido jugar de nuevo a colgar balones de futbol fuera de la plaza. Al solar que hay tras el edificio donde vivo. Y he franqueado el muro del solar, metiéndome por una abertura de la desvencijada puerta de madera. Y allí no había nada.
Mala hierba y matojos. Y en medio mi balón. Y a la misma distancia que estaba yo de este, pero en dirección opuesta, había una vieja masía. Y de ella han salido un regimiento de ratones de campo corriendo sobre sus patas traseras, como en los dibujos animados. Y han cogido el balón entre todos y se lo han llevado. He corrido tras ellos al grito de:
-¡Ladrones!- Pero de nada ha servido. Y han atravesado la entrada de la casa. Y yo les he seguido. Y me sentía como el mocoso de la cubierta de “Danny, el campeón del mundo”.
Y he entrado en la masía. Y al entrar, el olor a humedad y a cerrado, se me ha clavado en la nariz. Y las luces se han encendido de golpe. Y la sala en la que estaba era como la de un castillo medieval. Y había un trono en el que se sentaba un gato gordo y pachón. Se hace llamar el Rey del equilibrio natural. Que nombre más extraño.
Me ha dicho que si quiero recuperar el balón, he de luchar contra Diana, la visitante. Por lo visto, esta mujer se está poniendo morada a ratones. Estos, se están extinguiendo, y los gatos pasan hambre. Entonces, me he transformado en adulto. Me he hecho líder de la resistencia, y he vencido a los lagartos que viajaban en naves espaciales. Pero, como cuando he terminado de luchar, era adulto. No me apetecía seguir jugando con mi balón y no he ido a ver al gato gordo y pachón.
Eso sí. Los ratones me han montado una fiesta increíble.
En mi mundo, he visitado un valle. Y he visto topos corretear por entre las hojas caídas. Y me he sentado sobre una mesa de piedra, a esperar a que llegaras. Y te he visto aparecer a lo lejos. Y mi corazón se ha disparado. Y después de abrazarte, te he besado. Y tras besarte, te he dicho que te quiero. Y te he prometido que cuando seamos mayores, estaremos juntos para siempre. Y tú me has sonreído. Y te has acurrucado conmigo, sentados en los peldaños de unas escaleras de piedra que llegan hasta el cielo.

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