25 mar. 2011

Opinión: Escribir hoy. Negocio o pasión

No todo el mundo, tiene eso necesario para componer una melodía armoniosa, o realizar una obra de arte ya sea esculpida, pintada, dibujada o forjada. Tampoco todo el mundo tiene eso necesario para crear una historia con pies y cabeza y que enganche al lector. Lo que si puede hacer todo el mundo, es escribir. Serás bueno o malo. Un plagiador o el nuevo Cervantes de la literatura (quien dice Cervantes, dice Tolkien, Asimov o Brown. Eso va a gustos). Entiendo que con los tiempos que corren y en la era en la que vivimos, todo está saturado. Como dice el anuncio de un coche, vivimos infoxicados. Sufrimos de intoxicación informativa. Millones de datos se acumulan a la entrada de nuestros sentidos, esperando que los dejemos entrar. Otros tantos, entran sin pedir permiso y provocan graves problemas o mejor dicho trastornos psicológicos de muchos tipos. Por desgracia, vivimos en tiempos críticos. En los que muchos buscan una salida a sus necesidades. Miles de personas honestas, creen que tienen eso necesario para agradar a otros mediante la escritura, y se presentan a todos los certámenes literarios que pueden encontrar en la red. Los premios suelen ser importantes, o como mucho animadores, pues ¿a que escritor que se precie de serlo, no le sube el ánimo que le publiquen?

Los certámenes literarios, no suelen tener letra pequeña. El problema es que tampoco el escritor se para a pensar en ella.
Muchos de estos certámenes, lo que ofrecen como premio es la publicación del texto en un libro o antología. Este, para mí es el caso, en el que el certamen pierde su nombre y se transforma en abuso. Evidentemente, llamándolo certamen literario, tienes en la puerta mil personas dispuestas a realizar el trabajo de una sola. Hoy voy a hablaros de tres casos. Tres situaciones que he conocido y que voy a matizar bien, con la intención de que ninguno de los lectores de este humilde servidor, caiga en la trampa de según quien.

Caso uno:
Certámen literario Beso de Rechenna. Premio 3.000€ al ganador seleccionado por jurado y dos premios de 1.000€ a los dos relatos más votados en Facebook.
Para mí, esto sigue siendo un certamen, en el que la organización, ha metido un poco la pata, y estoy seguro que para próximas ediciones, no se repetirá el error. Me explico. En ninguna de las normas, se indica la forma de adquirir el voto. Pues resulta que las dos personas ganadoras cuyos relatos dejan mucho que desear, se dedican al intercambio de votos en páginas de Facebook especializadas en tales artimañas. No es ilegal. Hasta cierto punto, siempre que los perfiles votantes, sean reales, cosa que no sucede normalmente, pero dando el beneficio de la duda, nos quedamos con que la práctica es inmoral. Se demuestra que en este certamen, como en otros muchos en los que hay dinero de por medio, hay que atar bien las cosas, para que según que gente no pueda beneficiarse, y los premios, sean eso, premios a la calidad narrativa del autor.

Caso dos:
Primer certamen de microrrelatos de ciencia ficción Artgerust. Premio de 1.000€ al ganador elegido mediante jurado. Selección de los 100 mejores relatos para publicar una antología. Se premia a los 100 autores, con el 15% de las ventas. Entiendo que es el 15% del valor del libro dividido entre los 100 autores, esto es el 0,15% del valor del libro. Solo reclamable a partir de los 25€ de ganancia personal. Esto es certamen literario. Es cierto que también es negocio para el publicador. ¿Por qué? Leí una vez, que si una persona edita un libro, tiene dos clientes fijos. Su madre y el mismo. Teniendo en cuenta esta realidad, en el caso que nos ocupa, como mínimo se venderán 200 unidades de esa antología. Que quieras que no, y sin especular con los precios, ya son beneficios. Pero sigo pensando que es una extraordinaria oportunidad para los autores noveles.

Caso tres:
Cualquier certamen literario, cuyo premio es que se publique la obra una sola vez. En este caso, el organizador se aprovecha o abusa de la intelectualidad y autoría de varias personas, haciendo de estas un objeto para la escritura. Sale una sola edición de un libro. Con unidades limitadas. El publicador hace uso de las nuevas empresas autoeditoras, que lo que hacen es entregar el 90% de los beneficios al autor, que en este caso es el publicador, que envía una recopilación de documentos cedidos gratuitamente. Beneficio seguro para el publicador y cero para el escritor, ya que probablemente ese libro nuca caerá en manos de un buen agente o publicista o editorial, si no que lo compraran 100 madres y 100 escritores, regalando su trabajo en beneficio de un hombre avispado. No estoy diciendo que sea un timo, ya que el escritor ha aceptado las condiciones impuestas por el publicador, si creo que es un abuso.

Por ello, debemos tener mucho cuidado. Si os da igual, no pasa nada. A mí, personalmente me gusta que me lean, y que los lectores, me manden correos con su opinión (y acepto todas), me llamen y poco más. La satisfacción de sentir que he podido arrancar una mente del sistema agónico de pantallas con programas que anulan la razón y la personalidad de las personas. Eso es lo que me empuja a escribir. En los tiempos que corren, si quisiera fama y poder, me habría hecho o bien folclórica, un inculto barriobajero, o en su defecto político.

2 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo contigo en todo lo que expones Dani, tienes toda la razón. Yo también he pasado por situacciones similares, y estoy desengañada de estos concursos que parecen circos de marketing,y los concursos en los que el jurado es el que da el dictamen del ganador o ganadora pues creo que también habría mucho tema del que hablar. En mi casa escribo porque es algo que me gusta desde que era niña, no se si lo hago mejor o peor, pero desde luego no me gano la vida con esto, sino más bien lo tengo como algo que me satisface y me ayuda a evadirme de la rutina. Como toda persona, pues me encantaría alguna vez ser conocida en el mundo de la literatura, pero esto no es america, ni creo que yo vaya a escribir nada parecido a la saga de Harry Potter. Un saludo amigo Dani.

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  2. Un saludo atí también. Ánimo yno dejes de escribir. Siempre puedes aprender cosas nuevas y no te amargues con los concursos. Ahí tenemos que ser más avispados y entregar cosas que sabemos que nos podemos desprender de ellas.

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