26 abr. 2011

Por un día sin televisión

Cierto día, un hombre no encendió el televisor. Y decidió que todo ese día sería así. Sin televisión. No encendió absolutamente ningún medio de comunicación. Nada. A parte decidió que ese día no iría a trabajar. Pasaría el día pensando en qué ocupar su tiempo, pues pensaba que sin su tecnología no sabría por dónde empezar a hacer cosas.


Lo cierto es que ese día no tuvo esa idea una sola persona. Todo humano que no tenía una ocupación esencial para la vida humana, decidió abstenerse de tecnología de comunicación durante todo ese día. Automáticamente salieron a pasear. Tomaron libros y se pusieron a leer. Algunos incluso se hicieron un huertecito en su balcón. En las calles solo se escuchaba el murmullo de la gente y los animales. Nada más. Aquel día la humanidad descubrió que no hace falta tanto para ser feliz. Y semanas más tarde se decidió en asamblea mundial, que todos los días serían así. Y lo siguiente, ya es otra historia.

25 abr. 2011

Leo, luego existo. (Fernando M. Lozano)

Os quiero presentar a un compañero de plumas (no hagais chistes) Fernando M. Lozano. Y su texto Leo, luego existo. A mí personalmente me ha encantado y por eso lo pongo aquí para que  lo leais. Dejad vuestra opinión, que ya sabeis que un blog sin opiniones, es un poco triste.

Cuando leo a los clásicos, me gusta hacerlo en alto y disfrazado de época. Si leo ciencia ficción, al acabar, dudo de mi existencia. La literatura infantil hace que me salgan de nuevo los dientes de leche y regateo mis re...galos con el ratoncito Pérez. La literatura juvenil me produce acné y rebeldía. Los libros para adultos los leo sin sonido, leído uno, leídos todos. La novela histórica me abre el apetito de la reconquista. La Biblia me da miedo, el Corán hace que mi mirada bizquee hacia el este y cuando leo el Talmud mis pensamientos giran haciendo tirabuzones. Los libros de terror me gusta leerlos a la tenue y tintineante luz de las velas, cuando los latidos de mi corazón adquieren un ritmo que reclama nitroglicerina, guardo el libro en la nevera hasta la noche siguiente. Si lo que leo es comedia, me enamoro del autor que es capaz de hacer reír. No leo drama, para eso ya está el telediario. Con el teatro adelgazo, porque cambio de lugar las cosas creyéndome un tramoyista. Las novelas policíacas me hacen salir a la calle sospechando de mi propia sombra. La poesía me convierte en Cyrano y hablo en rima y regalo versos a cualquiera y consigo que mis amigos encuentren a su alma gemela en el meetic. Y las novelas de amor las leo empezando por el final, porque siempre se como terminan.


Existo, porque leo y con cada libro, vivo una nueva existencia.

23 abr. 2011

La fibra culturiza

Dialogando con un compañero, que trabaja en el ramo de la enseñanza, surgió el tema de la cultura y la desnaturalización de la lectura en el ser humano. Vamos, que cada vez se lee menos, y en pocos años, dispondremos de una generación de zombis analfabetos. Esto sin contar los que se drogan ya a los doce, trece o catorce años.

Mi compañero decía que lo mejor para evitar esta situación, es inculcar desde bien pequeños, los hábitos de lectura. Enseñar a nuestras criaturas, que un buen libro, es mejor que una película.
Yo discrepo en el primer punto, ya que, por mucho que te esfuerces en mostrar a los jóvenes las bondades de la costumbre de leer, siempre habrá un Internet, una película, un canal de dibujos animados, o cualquier distracción hecha para evitar que salgan niños inteligentes.
Luego están los que dicen que con lo que leen en Internet tienen bastante.
Discrepo también en este punto.
Recientes estudios han demostrado que a nuestro cerebro, le cuesta muchísimo más retener la información en formato digital. Cosas que tiene la luz y el contraste de las pantallas. Por eso los nuevos Ebooks, están preparados para evitar ese efecto.
Mirad, dejémonos de tonterías.
Si queréis que vuestros hijos se culturicen, lo tenéis fácil. Dadles de comer bien. Buenas raciones de comida. Para rematar, dadles una buena dosis de fibra. Si, fibra.
Después, dejáis un buen ejemplar de cualquier novela de Asimov, Philip K. Dick, H. G.Wells o cualquier otro escritor que no sea Dan Brown o cualquiera de los Larsson se trata de que lean, no de que mantengan conversaciones literarias de moda.
Vuestro familiar se verá obligado a pasar largas horas en el baño; templo de sabiduría, tranquilidad, y paz. Lugar donde los hombres se cultivan a la vez que se relajan. El único rincón del hogar al que nunca entran sin llamar, ya sea por educación, o por temor a una catástrofe biológica.
¿Queréis que la introducción a la cultura sea más suave? Sustituid los libros por comics. X-Men, Spiderman o Lobezno suelen ser un buen comienzo. También lo es Cels Piñol y su Fanhunter, Fan Letal o Fan con nata. Continuad, a las dos semanas, con algo alternativo, como Alien Vs. Predator, Terminador Objetivos secundarios, de Norma Editorial, y finalizamos el proceso por algunos clásicos como Juez Dredd, o la Espada salvaje de Conan el Bárbaro. Veréis como después, ellos mismos se van aficionando a la lectura, pidiendo nuevo material. Es en ese punto cuando debemos introducir un libro. No os preocupéis si tarda casi un año en terminar el primero. Tened en cuenta que está sentado en una posición un tanto incomoda y se calcula que más o menos sobre la media hora, se te empiezan a dormir las piernas.
Preocupaos si os pide la cena en el baño.
Luego está, la formación psicológica que da la lectura.
¿Quieres que tu hijo sea un friki? Pero de los buenos, de los que tendrá futuro. Bien, las novelas de ciencia ficción, intercaladas con libros de matemáticas, física, química y teorías de cuerdas, quarks y leptones, y otros tantos de divulgación científica, harán mucho más que el colegio.
¿Quieres que tu hijo sea un erudito en literatura? Shakespeare, Cervantes y compañía, son buenos para ello.
¿As de las finanzas? Todos los diarios y publicaciones especializadas irán bien, pero no olvides el manual del perfecto ladrón, o como seguir convenciendo a la gente de que todo es correcto cuando todo va mal, de ediciones Satán.
Yo me inclino más por las dos primeras. Siempre puedes diseñar tu propio plan de estudios. Y recuerda:
Si tu hijo desarrolla una tolerancia sobrenatural a la fibra, siempre puedes tirar de un buen laxante.
César Millán y Philip K. Dick recomendarían estos consejos si no estuviesen prohibidos en el 99% de los paises

22 abr. 2011

Otra de Zombis

El ejército americano experimentó con jóvenes soldados para crear un ejército de súper hombres. Algo así como lo que hicieron con el Capitán América.

Pero el experimento les salió rana, y en lugar de un ejército de súper hombres, cosecharon una horda de zombis. Allí no tuvieron mucho problema. Eran soldados, ya de por sí tontos del culo. Nadie en su sano juicio se ofrecería voluntario para un experimento de la Marina de los Estado Unidos, a no ser que no hayas visto las suficientes películas sobre el tema, o que seas un súper patriota de las narices. Cosa que ya de por sí, ya indica que eres medio zombi.

El tema es que tuvieron su plaga. Su acción. Su lanzamiento de todo tipo de balísticos sobre la población siempre por el bien de la seguridad nacional. Su detonación de elementos nucleares aquí y allá. Por lo general en algún desierto, o en las extensas praderas de algún estado lleno de praderas. Con el rollo este nuevo de las infecciones y con nuestra política de libre acceso al país. Se nos coló uno por el aeropuerto de Barcelona. Nos generó ciertos problemas de infección que erradicamos en un par de días y en el desierto de los Monegros. Afortunadamente, todos los infectados eran chavales de estos que piensan que su coche es igualito que el de A todo gas, escuchan Tecno Trance y tienen un nivel cultural que no encaja con las necesidades de la sociedad. A todo eso le juntas que nosotros también queríamos hacer explotar algo nuclear, y ya tienes la solución. Abres una nueva discoteca en un desierto y el resto cae solo.

Pero nos quedamos con ganas de más. No podíamos tolerar que Estados Unidos fuesen siempre el centro de atención del universo. Bueno. Si podíamos, pero cuando sus temas tipo. Huy, mira una invasión alienígena. Huy mira un magnate de las comunicaciones con un láser. Huy mira un antiguo miembro de la CIA que ahora es un dictador de Oriente Medio. Huy mira unos zombis. Huy mira hemos perdido cuatro misiles nucleares. Huy mira a nuestro súper ordenador se le ha ido la olla y se ha montado su pequeño reino del terror. Huy mira. Bueno vamos a dejarlo. ¿Por dónde iba? Ah si.

Cuando sus problemas nos afectaron, tuvimos que actuar. Decidimos realizar el mismo experimento que hicieron ellos. Pero en lugar de utilizar soldados, clonamos veinte veces a la Colla castellera del Xiquets de Valls. Se iban a enterar estos yankees. Es fácil escapar de un zombi cualquiera, que solo sabe andar despacio y aporrear puertas. No lo es tanto, si el zombi sabe trepar y montar un 6 de 10 con forro, manillas, alerones y spoilers delanteros. Pero eso no fue todo. Una técnica muy americana que se usa en los países de Oriente Medio, es la de hacer pasear coches con altavoces potentes y música de Rock duro por las calles, para mermar el ánimo de los denominados insurgentes y de paso también un poco el de la población civil. Copiando esta técnica, un equipo de científicos asesorados por César Millán, adiestró a un grupo de Grallers zombis (Los no Catalanes usad la Viquipèdia que allí pone lo que es un Graller) para que aprendieran a tocar una antología de los temas más duros del heavy metal finlandés. Y otra con los grandes éxitos de Luis Cobos y Manolo Escobar tocados en gralla.

La operación fue todo un éxito. Aunque se nos fue de las manos. Lo que pretendía ser una broma, para que vieran lo mal que sienta que te manden un zombi que merme la población de tu país. Por mucho que esa población fuera prescindible. Terminó siendo el final de los Estados Unidos. Ahora mandamos nosotros. Que tampoco queríamos que nos dieran el poder mundial, pero ya se sabe. Terminas con la primera potencia del planeta, y quieras que no, los vecinos se enteran y cogen miedo. Pues esta es la historia de cómo una pequeña broma se te puede ir de madre.

Moraleja. Nunca bajo ningún concepto hagáis experimentos con el ser humano. Y nunca bajo ningún concepto saltéis de un barco cuando está poniendo en marcha un sistema de invisibilidad basado en la Teoría de campo unificado de Einstein.

21 abr. 2011

Una de Zombis (Por Lars Ulfsson)

Era una apacible y radiante mañana de primavera. El día después del gran partido del año. Por desgracia habían perdido. Cosa que hizo pensar a John que ese era el motivo por el cual el pueblo estaba desierto.


Conducía con su ranchera roja por calles en las que no había ni un alma. Ocasionalmente algún papelajo salía volando y restos de basura movidos por el viento, que para ser primaveral y de primera hora, olía un poco fuerte. Como si la primavera tuviese aliento mañanero.

Se detuvo delante de la gasolinera, y le pareció ver un grupo de hooligans celebrando la victoria de la noche anterior.

-¿Todavía? Se preguntaba en voz alta a sí mismo. – Un lugar muy extraño para irlo a celebrar.

Se acercó a pie. Aquella chusma apestaba. Y efectivamente, es lo que todos pensáis. Un grupo de zombis haciendo el aperitivo matinal. Seamos sinceros muy tontos tendríais que ser para no ver que esto va de zombis.

John salió disparado y se subió en el coche a toda prisa. Ahora no arrancaba. Vaya por Dios. Toda una vida de sano ejercicio, de perfección americana en la que todo sale bien a la primera, y ahora que le persiguen unos zombis hambrientos de sesos, el coche no arranca. Como las invasiones alienígenas, aquello solo podía pasar en Estados Unidos.

Venga, para seguir con la pantomima. Justo cuando la mano de un zombi está a punto alcanzar a nuestro héroe, el coche arranca y puede acelerar a todo trapo arrastrando los cuerpos sin vida y haciendo una escabechina que ni en los San Fermines.

Más relajado, empezó a percatarse de que el pueblo estaba menos desierto de lo que parecía. Es más parecía más lleno que de costumbre.

Situó su ranchera, que pese a las carreras y los atropellos salvajes se mantenía impecable, en lo alto de una colina y pudo ver el origen de todo aquel problema.

Hagamos un flashback.

Era la noche del partido del año. Los dos mejores equipos de la nación se enfrentaban. A todo eso que el ejército americano había colado una especie de virus inteligente pero de corta vida en un tren de pasajeros. Solo querían transportarlo de un punto a otro del país, pero si no hago descarrilar el tren de alguna manera, esto se queda en nada. Viajaba muchísima gente en ese tren. Y el maquinista no reparó en las señales que le indicaban que se acercaba a una curva muy cerrada junto a un pueblo repleto de personas que miraban en el cine al aire libre el partidazo. Decir también que en el cartel que hay a la entrada del pueblo, pone que son unos cinco mil habitantes. Todos estaban allí. Más que una reunión para ver el partido, parecía una aldea de irreductibles galos cenando a cuerpo de rey. Total, que justo cuando finaliza el partido, el tren se sale de la vía y se estampa contra el cine dejando libre el virus y aniquilando toda vida humana. La vida animal murió por el aplastamiento del tren y otros objetos procedentes del accidente ferroviario. No hay que ser crueles con los animales. Solo un pequeño grupo sobrevivió, porque no se encontraba en la zona. John, nuestro amigo, es el delincuente y se encontraba, pues eso delinquiendo, así que no se vio infectado. Volvamos a la historia.

Desde la colina no solo podía verse el estropicio. A lo lejos y un poco separado del órdago zombi, estaba el centro comercial. Lugar ideal para quedarse encerrado y sobrevivir. Y para allá que se fue.

Una vez dentro, algo le llamó la atención. Una luz encendida entre la oscuridad del almacén de la trastienda. Evidentemente, en un alarde de falta de sentido común John se acercó a ver que encontraba. Macho, está cayendo la de Panete con los zombis. Todos zombis, todos andando con su paso renqueante. Ese arrastrar de pie. Ese olor. ¿Qué esperas encontrar? Pues efectivamente, se topó con un grupo de supervivientes. Ahí va la descripción.

Stacy, la joven y guapa animadora que aquella noche se llevó una decepción amorosa cuando su novio Pete, el Quarterback del equipo, la dejó por un partido. Es el equivalente a todos los niveles de la princesa en apuros a la que hay que salvar.

El señor Jhonson. El profesor del instituto, que aquella noche se encontraba corrigiendo exámenes. Es el equivalente al sabio o mago.

Timmy. Hermano menor de Stacy. Es el listillo del grupo, el que pone en riesgo al grupo una y otra vez. El equivalente al niño repelente al que le deseas la muerte, pero tras pasar por varios apuros seguramente madurará hasta el punto que lo querremos como si fuese nuestro hermano.

La señorita Clifford. Es la típica mujer histérica, que tiene un cartel en el que pone que antes de que acabe la historia morirá sin remedio.

Eric. El empollón. El tímido. El que en un momento dado de la historia, le mete un castañón al chulito delincuente que hace recapacitar en si ciertas formas de vida son verdaderamente aceptables por nuestra comunidad. Probablemente se quede con la chica al final de la historia. Es el equivalente al arquero. Un guerrero menor.

Pues bien. Tras las presentaciones, las diferencias de opinión, la tirada de trastos típica del machito de turno a la joven e indefensa animadora siempre tan arreglada, algún intento de los zombis de entrar en el supermercado, y un par de menciones a las pelis clásicas, nos encontramos que este súper, es el único en el mundo que no cuenta con servicio. Y vale que una invasión zombi te puede cortar el rollo un poco, pero hay necesidades imposibles de aplacar. Así que nuestro grupo de supervivientes se dirigió cargado de provisiones, al único lugar donde no solo no quieren ir los zombis. Los humanos tampoco. El instituto. Y allí pasaron un mes y pico. Hasta que cierto día dejaron de escucharse los alaridos de los zombis, sus golpes cansinos contra las puertas y sus pasos característicos. Salieron al exterior y encontraron un montón de cuerpos tirados por el suelo. Si hay un detalle que caracteriza al zombi, es el hecho de que está muerto. Y por definición está continuamente en descomposición. Así que nuestros héroes encontraron el mejor arma contra los zombis. El paso del tiempo. Aunque todavía quedaba alguno arrastrándose por los puestos, estaba en tan malas condiciones, que no se podía considerar ni zombi.

Pues bien esta es la historia de zombis que se me ha ocurrido. Un momento. Había dicho que la señorita Clifford moriría antes de acabar la historia. Pues bien, la tía estaba tan histérica, que fue la primera en salir a la calle gritando como una loca y haciendo aspavientos. Recibió el impacto del láser de una nave alienígena que venía a invadir Estados Unidos, pero eso ya es otra historia.

                                                                                 Fin

18 abr. 2011

Minirelato sin género ( o yo no se ponerlo)

En las sofocantes noches de verano, Arturo se sentaba bajo un árbol cercano y pasaba las horas lanzando piedras al rio. La echaba de menos.


Se habían conocido tras la conquista del planeta Cámelot. Cuando sus nobles familias habían iniciado la colonización del planeta. Pero su padre Leodegrance, seguía pensando que Arturo era un lacayo, al estar viviendo en la casa de Héctor, servidor de Uther, padre de Arturo.

Se veían a escondidas. Todas las noches. Y se prometían amor eterno y futuros a cual más prometedor. Pero Kay, hijo de Héctor, envidiaba la posición de realeza de Arturo, y lo acusó falsamente de acostarse con ella.

Y la apartaron de su lado para llevarla al otro lado del gran rio. De esta manera las dos familias se repartían el territorio, pese a estar una bajo el mando de la otra.

Y en la última noche de verano, Arturo lanzó una piedra que, al contacto con el agua empezó a brillar con una luz amarillenta. Arturo podía ver como esta se hundía y se posaba en el lecho del rio. Así que se lanzó a por ella con la intención de que, durante algún maravilloso día en el que él y Ginebra, su amor pudieran estar juntos de nuevo, regalárselo como prueba de amor.

No había mucha profundidad y las aguas estaban tranquilas. Pero la oscuridad era impresionante. Justo cuando su mano estaba a punto de tocar la piedra, sintió el tacto de otra mano que pretendía hacer lo mismo.

Era Ginebra que iba en busca del mismo tesoro para su amado.

Salieron del agua con la piedra y una vez fuera, esta se puso a levitar en dirección a unas viejas ruinas que nadie conocía. Una vez allí la piedra se colocó en un orificio hecho para ella.

Las paredes se iluminaron con el mismo brillo mortecino y amarillento con el que antes lo había hecho la piedra. Y el holograma de Nimue, anterior reina de Cámelot se les apareció.

“Una historia tan bella, no se puede truncar dos veces en este universo. Pasad por esta puerta y estaréis juntos para siempre, en vuestro propio reino”. Dijo el holograma.

Atravesaron la puerta y un haz de luz salió disparado del planeta a la negrura del espacio. Su destino era Ávalon, donde Arturo y Ginebra vivirían esta vez su vida sin interferencia ninguna. Tranquilos y felices por el resto de sus días.

15 abr. 2011

Diario de un cuento (Día 2)

No sé qué me pasa estos días. Será la primavera que la sangre altera y activa las neuronas. Sigo escribiendo sobre las aventuras del señor Délagut. A la vez que preparo un proyecto de biografía en un formato no original, pero si novedoso. Ahora me asaltan los recuerdos de un proyecto que dejé aparcado, y me vienen a la cabeza nuevas ideas y nuevos enfoques. Ciencia ficción y humor a bordo del carguero espacial Borromeo VI.  Y lo más probable, es que hoy, que visito el salón del comic de Barnacity, y me encuentre con el magnífico Cels Piñol, se me dispare la imaginación y se me desborde la mente. Bueno. Tal vez.

13 abr. 2011

Diario de un cuento (Día 1)

Siempre he sido una persona que busca la inspiración. No espera a ver si algo se le ocurre por casualidad. Vale. Es cierto. Apenas he terminado alguna historia en mi vida. Y también es cierto que si quieres dedicarte a escribir, no debes dejar de hacerlo, ni demorar el final de la historia mucho tiempo. Pero ahora estoy decidido.


Existen numerosos factores que empujan al escritor. Tantos como escritores hay, multiplicados por sus cualidades y por millones de componentes más. Para la historia que estoy escribiendo (En paralelo a una biografía) son tres los factores inspiradores. El primero es la serie Downton Abey, que pese a mis reticencias iniciales, me ha enganchado y me ha encantado. Les auguro a sus responsables muchos premios. El segundo, es un tema de la cantante Tarja Turunen en la que participan también el grupo Van Canto y se llama Anteroom of dead. Y el tercer factor y creo que es el más importante es la aprobación de los míos. No hace mucho han publicado un Microrrelato mío en un libro, y ese hecho, que yo considero de poca importancia, ha hecho sentir orgullo a mi mujer. Fueron sus palabras: “Me siento orgullosa porque te han publicado un texto” las que activaron los resortes de mi imaginación. Ideas, ideas y más ideas aparecen en mi mente a cada hora. La lástima es que he de compaginar todo ello con mi trabajo y otras responsabilidades del día a día. Pero bueno. Tiempo hay. Aunque me acueste cada día un poco más tarde o me levante todos los días algo antes. Bueno. Omitid esto último. Una vez despierto no pasa nada, pero si duermo…

Ya tengo el argumento. Tengo algunos personajes. Y por el momento solo puedo deciros que:

“La apasionante vida de Francis James Délagut, está a punto de empezar. Pero para ello, tiene que morir.”

9 abr. 2011

Stop Temporal

Durante unos días voy a estar ocupado en un proyecto muy especial. Así que voy a tener que aparcar algunas cosas, entre ellas este blog. A la vuelta, espero que estéis esperándome.
Un abrazo fuerte a todos.

4 abr. 2011

Ya a la venta el libro recopilatorio de Artgerust

Si chicos.
Del certamen de microrrelatos Artgerust de ciencia ficción, se ha publicado un libro, en el cual sale un relato mío. Podeis comprarlo aquí y luego me decís que os parece.
Un saludo