25 abr. 2011

Leo, luego existo. (Fernando M. Lozano)

Os quiero presentar a un compañero de plumas (no hagais chistes) Fernando M. Lozano. Y su texto Leo, luego existo. A mí personalmente me ha encantado y por eso lo pongo aquí para que  lo leais. Dejad vuestra opinión, que ya sabeis que un blog sin opiniones, es un poco triste.

Cuando leo a los clásicos, me gusta hacerlo en alto y disfrazado de época. Si leo ciencia ficción, al acabar, dudo de mi existencia. La literatura infantil hace que me salgan de nuevo los dientes de leche y regateo mis re...galos con el ratoncito Pérez. La literatura juvenil me produce acné y rebeldía. Los libros para adultos los leo sin sonido, leído uno, leídos todos. La novela histórica me abre el apetito de la reconquista. La Biblia me da miedo, el Corán hace que mi mirada bizquee hacia el este y cuando leo el Talmud mis pensamientos giran haciendo tirabuzones. Los libros de terror me gusta leerlos a la tenue y tintineante luz de las velas, cuando los latidos de mi corazón adquieren un ritmo que reclama nitroglicerina, guardo el libro en la nevera hasta la noche siguiente. Si lo que leo es comedia, me enamoro del autor que es capaz de hacer reír. No leo drama, para eso ya está el telediario. Con el teatro adelgazo, porque cambio de lugar las cosas creyéndome un tramoyista. Las novelas policíacas me hacen salir a la calle sospechando de mi propia sombra. La poesía me convierte en Cyrano y hablo en rima y regalo versos a cualquiera y consigo que mis amigos encuentren a su alma gemela en el meetic. Y las novelas de amor las leo empezando por el final, porque siempre se como terminan.


Existo, porque leo y con cada libro, vivo una nueva existencia.

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