21 sept. 2011

Nuevas tecnologías para la literatura

Hace muchos años que ya no se estila eso de hacerse uno su propio libro de manera artesanal, con encuadernación y todo. Cada cual tiene su papel en el mundo de la edición y publicación. Evidentemente vivimos en una época, en la que el dinero manda, y el sistema está montado de manera que de un mismo artista, puedan vivir centenares de personas o incluso familias.


Muchos piensan que la entrada en juego de las nuevas tecnologías perjudica al sector, disminuyendo la competitividad y produciendo numerosos despidos en muchas empresas. Personalmente desconozco los datos, pero mi opinión es contraria a esa creencia. Las primeras en ponerse las pilas han sido las librerías. Quienes venden tanto libros digitales como en formato papel. Un sector que ha empezado a tener trabajo, es el de las empresas o autónomos que se dedican a pasar a unos y ceros las tintas de los autores, para crear libros electrónicos.

Las empresas de telecomunicaciones sacan nuevos productos en forma de Tabletas, donde se pueden instalar dichos libros. Las empresas logísticas siguen trasladando cajas de libros. Y un punto que yo considero importantísimo. La proliferación de las redes sociales y el creciente número de usuarios de estas, permiten una fluidez de comunicación entre autores y lectores tal, que los propios consumidores piden reediciones de libros descatalogados, cuando conocen la obra de un autor y les agrada. Con lo que el mercado se mueve más.

Al mismo tiempo se fomenta la competitividad. Es el turno de los investigadores. El libro electrónico no es la panacea contra la contaminación que genera el mundo literario. Tengamos en cuenta que si ahora se vende menos libro en papel pero se vende más libro electrónico, solo desplazamos el producto contaminante. Baja el consumo de árboles, pero aumenta el de silicio. ¿Sabíais que construir una placa solar es casi tan contaminante como la energía que ayuda a ahorrar? Bien, pues es la hora de invertir en I+D, buscando tintas no contaminantes y que cueste poco generarlas. Papel sin productos químicos que ensucien nuestras aguas y que no solo sean de bajo coste si no de larga duración. Y podría seguir, pero soy escritor, no ingeniero.

¿Qué opináis? ¿El mercado electrónico hace tanto daño al papel? ¿Los autores se están viendo afectados por el bajo coste de los libros electrónicos? Espero vuestras opiniones.

5 comentarios:

  1. Interesantes preguntas... En mi opinión creo que el libro electrónico lo que va a permitir es ampliar el mercado y que sean los lectores, y no las editoriales, los que actúen como filtros de lo que interesa o no interesa leer. También pienso que el escritor ganará en función de cómo sepa él vender su producto, en Amazon ya hay casos de autores autopublicados que han llegado al "club" del millón de ejemplares. El mercado se va a flexibilizar y a dinamizar mucho. Las editoriales van a tener que adaptarse y las que no lo hagan estarán condenadas a desaparecer a de aquí a unos años. Estamos viviendo tiempos interesantes...

    Mónica (Pixelmoon)

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  2. Me ha mandado a esta página una niña con parche en el ojo que me ha dicho: "Silvia, léete atentamente este artículo que es de un amigo mío del twitter que escribe muy bien y además hace reflexiones muy interesantes". Y tenía razón, Carmesina. Buenas reflexiones y, sobre todo, buenas preguntas. Por la experiencia -breve- que yo tengo, creo que el libro electrónico es positivo –aunque yo sea una romántica y el papel me siga encandilando-, sobre todo, porque aumenta las posibilidades de que un libro sea leído. Más allá de que algunas versiones y aplicaciones permiten jugar y hacer mil y una virguerías –a mi esas cosas ya me pillan un poco mayor y a mí lo que me gusta cuando leo, es leer- para mí lo más importante es que resulta más fácil de distribuir. Por ejemplo, "Los colores olvidados" no hay manera de que podamos editarlo en Sudamerica, pero hay muchísima gente que nos lo pide. Nosotros siempre les remitimos a la versión en iPad. Y así hay gente de otros países que pueden leerlo. ¡Ah, pero no todos tienen iPad! E, ahí otra gran cuestión. Diferentes dispositivos, algunos caros, problema añadido. Pero, en cualquier caso, las posibilidades son tan infinitas que no podemos negar que es el futuro y, cada vez más, el presente.

    También permitirá a algunos autores mostrar su obra con más facilidad, hacerla llegar, distribuirla. En eso, las redes sociales también ayudan muchísimo, sino mira cómo he llegado yo aquí... Sin embargo, hay que ir con cuidado, porque eso de autopublicar está muy bien, pero ojo con eso de la autopublicación. Puede haber una buena idea, una buena historia, pero escribir necesita de algo más: necesita de su estructura, de una buena construcción de personajes, de una corrección de estilo… Y algunas propuestas literarias autopublicadas carecen de eso. Ahí las editoriales juegan un buen papel porque ayudan a los escritores a mirar con lupa esos detalles. Si no existen esos filtros, podremos encontrar en un futuro textos de calidades muy variopintas, pero para eso ya estamos los lectores, para discernir.

    En fin, esto da para una larga conversación y más allá de si tecnología sí o no, lo importante es que sigamos creando o expresándonos, que yo creo que es lo que nos hace felices, ¿verdad? Y si con toda esta tecnología conseguimos llegar a más gente, ¡bienvenida sea!

    Un abrazo y besos a la family,
    Silvia

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  3. Hey! Totalmente deacuerdo con las dos. Muchísimas gracias por los comentarios. Yo voy a seguir trabajando a ver si encuentro un amiguito o amiguita para Carmesina.

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  4. Ufff, este tema da para largo... Las nuevas tecnologías exigen que el sector se reinvente y se someta a una reestructuración en pleno de la pirámide de poderes. Eso no significa que la figura de la editorial o del agente no siga siendo imprescindible, pues alguien debe filtrar lo que es literatura de lo que no lo es y hacer los arreglillos que sean oportunos en las obras. En caso contrario, nos encontraríamos un montón de temas ilegibles y nada interesantes... y hay mucho público que aún no tiene criterio para discernir lo que está bien escrito de lo que no... creceríamos en la mediocridad literaria. Volviendo a las editoriales, lo que convendría es replantear su papel en la cadena de valor... porque también deberían replantearse cómo y qué tipo de acciones comerciales están haciendo y dónde desean estar... Las nuevas tecnologías, redes sociales y las consecuentes nuevas estructuras exigen un replanteamiento del sector y abre una infinidad de posibilidades nuevas donde el autor y el lector están más cerca, se relacionan y deberían obtener, ambos, mayor beneficio. Ala! este tema da demasiado de si...

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  5. Da demasiado es cierto. Un día de estos montaré un Areópago y charlaremos todos allí jeje. Lo que si es cierto es que el ritmo de vida de este sistema, fuerza la mediocridad de los textos. Dudo mucho que a un Cervantes o a Shackespeare les presionaran para tener sus textos terminados a tiempo y luego que alguien les corrigiese el estilo, los detalles y las faltas. Vale muchos tenemos ahora a Clipo, pero si es cierto que mucha gente ve un negocio en el arte de escribir y nada más. Presentan un texto mediocre o directamente nulo y las editoriales se frotan las manos. Evidentemente no voy a juzgar ningún trabajo, pero si es cierto que se debería separar el negocio del arte lo máximo posible. Buf, esto da para sentarse en una terracita y hacer una tertulia.

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