14 oct. 2011

En mi mundo Parte 6

"Espero que os guste"
En mi mundo no hay hombres lobo, hombres murciélago o vampiros. Lo que si me he encontrado son hombres conejo, Mosquitos hombre, y una vez conocí al chico hámster. No. No penséis que en mi mundo hay abominaciones de este tipo. Solo que en mi mundo, estos animalejos a veces se antojan igual de grandes que un hombre. Hay alguno que habla y todo. Si. Sobre todo el chico hámster. A veces salgo a pasear y él me acompaña el trecho que hay entre su casa y la colina donde vive la señora Katrikki. El chico hámster le tiene miedo a la señora Katrikki. Y es que esta mujer es muy especial. Es de un país del norte y habla un idioma extraño. Aunque la entiendo y ella me entiende a mí. Tiene una casita preciosa sobre la colina. Y al otro lado está el mar. Y siempre que paso por delante de su casa me invita a pasar y nos sentamos en el porche que tiene en la parte de la casa que da al mar. Y le pido que me cante. Porque cuando digo que esta mujer es especial, es porque cuando canta, es capaz de cantar en distintos tonos a la vez. De hecho, es como si cantasen cuatro mujeres a la vez. Y se me ponen los pelos de punta cuando escucho sus voces cantar temas tradicionales de su país. Y mientras canta, ella sigue observando el mar como si echase de menos su tierra y los suyos. Y cuando termina le pregunto si añora algo de su tierra. Y me cuenta que ella en su juventud era la esposa de un caudillo importante de una aldea del norte. Y que cuando su marido se echaba al mar a pescar o a cambiar en otras tierras sus productos artesanales, ella lo acompañaba. Y había visto pueblos y ciudades de todo tipo. Y había conocido a mucha gente en sus viajes. Y había aprendido historias de los grandes cuentistas del mundo. Pero que resulta que una vez sufrieron un accidente y naufragaron. Y ella terminó en esta playa. Y que pensaba que su marido había muerto, aunque tenía la sensación de que se encontraba en algún lugar del mundo esperándola. Y me ofrezco para llevarla volando alrededor del mundo con la condición de que ella cante. Pues sus canciones me dan energía. Y salimos cogidos de la mano hasta la orilla de la playa. Y cuando la anciana empieza a cantar, nos elevamos despacio y vemos como nos alejamos de la tierra. Y empezamos a desplazarnos por el aire buscando a su esposo. Y ella canta antiguas sagas de héroes que nunca han existido. Y sus cuatro voces me llenan el corazón y hacen que tenga ganas de hacerla feliz. Y viajamos por todo el mundo sin encontrar a su marido. Entonces ella entona una triste canción de despedida y mis fuerzas se van con sus palabras a cuatro voces. Y poco a poco vamos descendiendo hasta tocar tierra en medio de un poblado del norte. Y allí nos cuentan que su rey está muy triste. Que hace doscientos años que no ve a su esposa y que desde que llegó tras un naufragio, ha permanecido sentado en su trono real sin apenas moverse. Esperando envejecido a que regrese su amada. Y corriendo nos acercamos a la casa principal. Donde todos se reunían por las noches a festejar. Y nos encontramos un lugar triste y sombrío donde solo un haz de luz del exterior entra por una claraboya e ilumina un viejo trono. Y en el sentado se encuentra el marido de la vieja señora Katrikki. Triste. Reducido a la expresión arrugada del pasar del tiempo. Su piel se asemeja a la corteza de un árbol dura y arrugada. Y cuando entramos en la gran sala, el corazón de ella se exalta y empieza a cantar con sus voces temblorosas y de una manera suave una vieja canción de amor. La que hizo que él se fijara en ella. Y veo brotar una lágrima en el rostro del rey. Y mientras esta va cayendo, deja a su paso un rastro de juventud. Y la vieja corteza de árbol se convierte en carne fresca y joven. Y el rey se levanta corpulento de su trono. Se dirige a su esposa y la abraza. Ella ahora también es una bella mujer joven que irradia luz propia. Y la alegría se extiende por todos los rincones del lugar dando paso a una gran fiesta en la sala común. Como antaño. Con cantos y risas. Y tras pasar una hermosa noche en compañía de una gente encantadora, me despido de ellos hasta otra ocasión. Y regreso a mi casa, donde me espera el chico hámster preocupado. Y le explico la historia y me dice que ahora echa de menos a la vieja señora Katrikki. La mujer que tanto miedo le daba cuando cantaba con sus cuatro voces.

No hay comentarios:

Publicar un comentario