27 ene. 2012

And Justice for all... 2 (El desenlace)

Todo lo mencionado anteriormente aquí, trajo consigo una serie de problemas. La consecuencia lógica de los sucesos acaecidos.


Para ejercer este nivel de psicohistoria, necesitamos hacer un flashback.

¡¡¡FLASHBACK!!!

Bien. La cosa empezaba a ir muy mal. Se puso de moda todo lo que hoy llamamos corrupción, pero nadie decía nada porque todos se beneficiaban. Los constructores querían tierras baratas para construir barato y para ello pagaban a los políticos. Estos hacían las cosas que hacen para ayudar a sus amiguetes. Los bancos dejaban dinero para materiales a bajo interés. A cambio las constructoras financiaban con esas entidades sus edificios y viviendas.

Las personas, como no tenían unos grandes sueldos, pedían a los bancos el 100% del dinero de unos pisos que se tasaban muy por encima de su valor real. De esta manera y para atraer más clientes ofrecían a las personas comprarse un coche, u otras cosas que deseasen. Estas personas aún a sabiendas de que lo mismo el año siguiente no podrían pagar la hipoteca, aceptaban y firmaban lo que se les ponía delante. De esta manera todos estaban contentos. La gente disponía de lo que deseaba. Los bancos se frotaban las manos con los intereses generados. Los constructores ensanchaban sus cuentas y las de sus amigos en el gobierno, de tal manera que los bancos usaban esos dineros para invertir y generar más dinero. Los gobernantes a su vez empezaron a desear más dinero, así que empezaron a subir los impuestos sobre las viviendas vendidas. La gente empezó a verse apretada por los bancos que exigían el pago de esas hipotecas mientras se hacían de oro con las inversiones en el extranjero hasta que…

La gente dejó de comprar, con lo que los constructores dejaron de pagar a los bancos. Estos a su vez, no habían invertido bien su dinero y necesitaban más, así que pedían al gobierno, quien les daba con la condición de que dieran más créditos si no a las personas a los empresarios.

-Que sí, que sí. Suelta la pasta- decían estos. Que pese a llorar y llorar ante todos diciendo que estaban muy mal, presentaban informes con grandes beneficios a sus inversores.

Bueno vamos avanzando. Al final, no había dinero para nadie. Los bancos empezaron a cobrar hasta por usar el dinero de uno mismo. Se inventaban productos trampa para hacer que la gente pagase siempre algo. De moneda en moneda no sucede nada, pero 40 millones de monedas son muchas. Aunque estos seguían llorando. Los gobiernos empezaron a recortar. ¿De sus dirigentes? ¡No! Válgame Dios. Insensatos. ¿Cómo se os ocurre semejante desfachatez? Ellos velan por nosotros. Recortaron de los trabajadores que tienen a su cargo.

El tema es que con todos estos problemas la gente empezó a mosquearse. Empezaron las manifestaciones de gente de todo tipo. Desde los que opinaban que no debería haber ningún tipo de gobierno, hasta los que pensaban que las decisiones debían tomarse en asambleas populares y votadas por mayoría, pasando por los que sólo querían celebrar la victoria de su equipo favorito, hasta las personas que se estaban quedando sin trabajo y sin casa. Se juntaron a estos inmigrantes ilegales que deseaban formar parte del sistema y que no les importaba abusar un poco de él. Y por supuesto sus detractores. Retrógrados y rancios que no tenían ningún respeto por la vida humana.

Total que empezaron a exponer sus problemas en público. Y a pelearse en manifestaciones.

Durante una temporada la cosa se calmó, ya que llegó un punto que todos esos que se quejaban tanto, tuvieron que ir a buscarse un poco la vida. Mientras los gobiernos subían impuestos, las empresas subían precios y en el exterior sucedían varias cosas.

Los países con dictadores se revelaban y pelaban a sus dirigentes, ante la pasividad de las fuerzas de seguridad. En otros, las fuerzas de seguridad pelaban a las personas que se manifestaban. Vamos se mataban entre ellos.

Otros países querían distraer la atención de lo que sucedía en ellos, que era lo mismo que sucedía en el lugar donde nos encontrábamos. Para crear empleo y enfocar las miradas lejos de ellos, que mejor que las fábricas de armamento.

-Contrataremos soldados, compraremos armas y amenazaremos a cualquier país que sea blanco fácil, con excusas baratas como que tienen armas que solo podemos tener nosotros. Apelaremos a que nuestra historia plagada de conquistas y guerras, nos ha hecho libres y obviaremos los genocidios y el hecho demostrable que nos creemos con más derechos que el resto- Se decían a sí mismos.

Mientras tanto el gran país del este, permanecía calladito. Creciendo, comprando lo que otros no querían, ofreciendo sus servicios a bajo coste y comprando todo tipo de combustibles a países pequeños que necesitaban dinero para vivir.

Total. Que la gente, acostumbrada ya a que los grandes abusaran de ellos, empezó a resignarse. Y se volcó en la búsqueda del entretenimiento. Si no podías trabajar y no podías hacer nada en contra del sistema, por lo menos podrías ver series y películas.

¿Pero qué sucede? Que tras esas películas y series, había muchos intereses en juego. Nadie decía nada y todo estaba bien. Salvo por algunos gobernantes que, viendo que podían sacar grandes cantidades de dinero de las productoras y de otros usuarios, empezaron a llamar al hecho de compartir cosas, piratería.

De esta forma, los gobiernos pelaron a los que facilitaban, (ganando su dinero claro) el trabajo de compartir globalmente y empezaron a crear leyes absurdas en contra de compartir por la red. Aunque ellos mismos usaban las redes para hacer lo mismo que la gente de a pié.

De esta forma la gente se quedó sin entretenimiento. Y se enfadaron. Y grupos organizados o no de profesionales de la red, empezaron a realizar ataques en las redes de muchos países. Los que no pudieron revelarse informáticamente, lo hicieron en las calles. Los gobiernos intentaron poner remedio usando a las fuerzas de seguridad, que cansadas por la mala imagen que sus gobernantes les habían dado y en vista del maltrato laboral al que estaban sometidos, pasaron de meterse y estaban como observadores. A no ser, claro, que peligrase la vida de alguien.

Se iniciaron enfrentamientos en las grandes capitales.

En el exterior, la tensión bélica entre países, se podía palpar en los medios que cada vez eran menos imparciales. Los escándalos de corrupción, abuso de menores y genocidio salpicaban a los principales líderes religiosos.

Los ataques informáticos saltaron fronteras, y se iniciaron revueltas en todos los países del mundo.

Los gobiernos, en unidad y con tal de frenar los ataques decidieron ejercer dominio sobre las redes y las fuentes de energía cortando las señales de comunicación civiles y racionando cortes eléctricos. De esta forma se aseguraban el control de la gente. Hasta que estos dijeron basta y se inició una revuelta global en contra de los gobiernos.

Estos con tal de salvar el pellejo, usaron como cabeza de turco a las religiones y sus líderes. Unidas las naciones destruyeron el sistema mundial religioso. Entonces, las masas actuaron enfrentándose entre ellas. Los creyentes contra los no creyentes en una cruenta batalla. Y a punto de exterminarse entre ellos… fundido en negro.

De aquí en adelante es difícil usar la psicohistoria para ver un desenlace u otro. La lógica dice que sobrevive un resto de humanos que viven en perfecta armonía y unidad en un nuevo sistema. Respetando el medio ambiente y respetándose entre ellos. Sin oprimir nadie a nadie. No construyen para que otros vivan. Construyen para vivir ellos. Puede que me creáis o no. Puede que penséis que estoy loco por usar la psicohistoria (un medio ficticio usado por Isaac Asimov en sus novelas) puede que me tachéis de crédulo por realizar un final tan apocalíptico. Yo lo dejo ahí. Ahora os toca a vosotros.

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