24 sept. 2012

Las casas perdidas




A principios de año participé en el concurso “La casa perdida número 21” que convocaba La Tortuga Casiopea, editorial que debéis conocer si no la conocéis ya. El concurso está basado en el libro electrónico “Lascasas perdidas” de Xavier Serrat, con ilustraciones de Anna Obón y música de Daniel Alegret.
El tema es que resulté finalista y quiero dejaros aquí el texto para que lo disfrutéis. Si os parece bueno, imaginad los del libro. A mí me ha encantado.
Pues nada, aquí os dejo La casa de mi mundo:

Pasad, por favor a la típica casa de madera de la costa. Pintada de blanco y desconchada por los elementos. Mi segunda residencia cuando acudo a mi mundo. Está situada en una parcela flotante y se accede a esta mediante barca voladora.
Dispone de embarcadero para invitados. No tiene baño, pues al estar en el mundo de los sueños… Todos sabemos que sucede si vamos al baño soñando. 
Eso sí. La casa es autosuficiente. Está en contacto con cuantos seres vivos hay en mi mundo. Es por eso que al caer la noche, centenares de luciérnagas acuden a ella y se meten en unas botellas de cristal que cuelgan de las paredes a modo de lámparas.
Dispone de cocina del modelo deseo. Cuanto pienses, allí aparece.
Eso sí. Nunca está en el mismo lugar. Al flotar en el aire se desplaza con las corrientes.
La encontré un día por casualidad. Pasaba con mi barca y allí estaba Lilja una pequeña que vestía de blanco. Corría descalza por el césped sujetándose un sombrero de paja ribeteado con una cinta roja. Me saludaba muy alegre.
Me dijo que la casa estaba en venta. ¿El precio? era SOÑAR.

1 comentario:

  1. Hola!
    Cuando puedas pásate por mi blog o por el de eliott.
    Hay algo para ti.
    Un beso.

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