2 feb. 2013

Necrológicas (Parte I)


No me gusta leer el periódico de la misma manera que no me gusta ver los telediarios. Soy de los que piensan que los humanos normales tenemos cierto grado de carga emocional y yo he sobrepasado mi límite con las malas noticias. En cambio, suelo leer las necrológicas.
Esto puede resultar una contradicción. Pero nada más lejos de la realidad. Aunque a nadie le gusta que la gente muera y de alguna manera lo encuentro anti natural; leo con satisfacción las edades de algunos y con pena las edades de otros. Pero muchas veces sonrío con algunas por lo que se puede llegar a entender o por lo que pueden aparentar. Otras veces directamente me parto el pecho con algunos anuncios.
Durante unos días voy a poner ejemplos. No voy a poner imágenes ni voy a dar nombres, ni el nombre del diario ni nada por el estilo, ya que no quiero que nadie piense que me río de las desgracias ajenas.  Mi única intención es hacer un poco de humor con los textos que aparecen en las necrológicas sin llegar a ofender a nadie. A parte. Muchos de esos textos se repiten hasta la saciedad día sí, día también.
Allá vamos.
Fulanito Romualdo Steinhauser
Nos ha dejado el día 12 de marzo, acompañado de su esposa, sus hijos y sus nietos. Siempre te querremos. Descansa en paz. La ceremonia tendrá lugar en…
Este es un texto muy utilizado. Lamentablemente lo que da a entender es algo triste. Ha muerto una familia entera. Pero también da a entender que esa familia era la pesadilla de Fulanito Romualdo. Porque si muere una familia con hijos y nietos pero sólo se acuerdan de él y no del resto, han tenido que ser muy malos todos.
Siempre te querremos Fulanito. Ahora podrás descansar de la pesada de tu mujer, que no te dejaba venir con nosotros a ver el fútbol. De esos desgraciados de tus hijos que nada más que te sangraban la pasta y de esos demonios de nietos que no paraban quietos. Bueno. Ahora ya sí.
En siguientes entradas más.