24 jun. 2013

Lo que nos espera


Poca gente conoce el siguiente texto:
En los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios.
Sí. Es un texto bíblico. De esos que tanto detesta la mayoría de la gente. No obstante no deja de ser más real ni deja de tener tanta razón por ese desprecio tan de moda.
Pero tranquilos. No os voy a martirizar con explicaciones teológicas ni nada parecido.
Tan sólo quiero señalar con este pequeño artículo o como queráis llamarlo la dirección en la que vamos.
Volvamos al texto. Todo cuanto en él se dice ¿Os suena de algo? ¿Vosotros no creéis que una mayoría significativa de la gente sea así?
En los últimos meses me encuentro en las redes sociales con numerosas disputas, quejas y reproches entre unos y otros. Que si unos votaron a tal, que si los otros huelen mal y se quejan por vicio. No seré yo quien juzgue ni la situación ni los motivos. Pero dejadme decir una cosa. A raíz de todas esas disputas y quejas, se está llegando a una situación cruda y desagradable que nos afecta a todos globalmente. Se trata del Yoismo. Esto que empezó en la década de los 90 y que consistía en conseguir a toda costa tus deseos pasando por encima de cualquiera; o mejor explicado: Primero yo, luego yo y si he de pensar en alguien más, prefiero que sea en mi.
Esto se está exagerando en los últimos meses. El poder adquisitivo de la mayoría ha descendido. Mucho. Y numerosos padres de familia han decidido seguir manteniendo ese estatus tomando cosas de otros, o pasando por encima de otras personas.
Ya no sólo hablo de piratería, hablo de robos en supermercados, destrozos de vehículos para robarles la gasolina. Asaltos en casas. Puedo entender hasta cierto punto la necesidad de supervivencia de muchas familias, pero no el prefiero robar antes que pasar la vergüenza de que me vean pidiendo.
Y no solo eso. Los hijos de estas personas están creciendo pensando que pasar por encima del resto de la gente está bien. Que abusar de otros para conseguir sus metas a corto plazo es bueno.
A parte, se está desarrollando una “corriente de pensamiento” que viene a decir que si eres de los pocos que mantiene un buen trabajo, eres un enchufado, no lo mereces, seguro que has pasado por encima de otros y que vives mejor que el resto y eso es injusto. Y esa forma de pensar es mala. Envenenando la mente de muchos que no tienen.
Si sigue esto así no nos espera un futuro muy esperanzador. Auguro palizas indiscriminadas a todo aquel que vaya bien vestido por la calle. Sea banquero, o un pobre diablillo buscando causar buena apariencia en una entrevista de trabajo.

Andémonos con cuidado. Por favor. Que alguien empiece a poner algo de cordura ahora, antes de que sea demasiado tarde.