12 dic. 2013

Lo que sería la (a)típica conversación entre matones del hampa 1

Cap. 1
-¿Sabes eso que pasa cuando se te encasquilla el arma?
-Sí.
-Pues me acaba de pasar
-¿Te ayudo?
-No. Deja. Que ahora soltarte es un palo.
-Bueno. Tú mismo.
-Es que si ahora te suelto, luego te he de atar de nuevo, prepararte y dispararte.
-Ya. A mí me daría palo también. 
-¿Ves?
-Entonces... ¿Qué?
-Mira. ¿Te importaría mucho si te mato con esa barra de hierro de ahí?
-Buffff Un poco palo ¿No?
-Sí, pero de hierro jajajaja
-Jajajajajaja qué cachondo.
-Cachondo tú que has hecho un chiste tonto cuando estás a punto de morir. Bueno ¿Qué?
-Pero ¿si me das mal?
-Ya estamos. Como me llamo Billy "el Desacierto" Morgan ya he de fallar el golpe ¿No?
-Hombre... tú dirás.
-Ya claro.
-¿Y no tienes otra arma?
-No te creas. Con esto de la crisis hay que ajustar el presupuesto. En el 2007 te habría matado con una Glock
-Ostras. Yo tenía una Dessert Eagle
-Pistolón
-Sí. Pero me quitaron una paga extra de asesino y mira. Los bancos no perdonan.
-Criminales.
-Mira. Vamos a hacer una cosa. Yo ahora te suelto y quedamos mañana a la misma hora ¿te hace?
-¿Podría ser más tarde?
-Sí claro.
-Es que me gustaría atar algunos cabos antes de morir.
-Mira. Eso mismo le dije yo ayer a Tonny "pocabroma" Granero 
-Bueno pues. ¿Mañana a las 16?
-Vaaaale. Pero vente bien comido que en ayunas la sangre es muy líquida y lo deja todo hecho un asco.

Cap. 2
-Al final has venido.
-tal y como quedamos ayer.
-somos criminales del hampa, no personas mal educadas.
-cierto.
-¿a ti no te dan rabia esas señoras mayores que acostumbran ser nuestras vecinas? Durante las investigaciones siempre salen diciendo eso.
-¿lo de que parecía,os buena gente y que siempre las saludamos?
-exacto.
-me da mucha rabia. Yo siempre termino gritando a la tele ¡somos asesinos, no mal educados!
-la verdad. El mundo está cambiando. Ya nada es como antes.
-cierto
-antes nuestro oficio era respetado
-ahora no hay diferencia entre el hampa y el ampa de un colegio cualquiera.
-jajajaja es cierto ¿has visto lo que llegan a cobrar por dejar a los niños en el comedor?
-vergonzoso
-ya te digo
-mi mujer me tiene frito con eso
-pues no te digo la mía. Tenemos 3 hijos
-vaya
-hablando de mujeres. Tendría que acompañarla a hacer unos recados. ¿Te importa quedar mañana?
-si seguimos así no acabaremos nunca.
-me ha encantado conocerte. Eres uno de esos con los que se puede hablar.
-gracias. Opino lo mismo.
- bueno pues mañana nos vemos.
-ok
Cap. 3
-Entonces, ¿Yo me pongo aquí? ¿Te va bien?
-Sí, ahí estará bien.
-Y, ¿cómo prefieres que me ponga? ¿De rodillas? ¿Sentado?
-Hombre. ¿Sabes qué pasa? Yo lo haría más cómodo. Túmbate si quieres. La muerte no debería estar reñida con la comodidad y a mí me fastidiaría un poco clavar en el suelo las rodillas segundos antes de morir.
-Hagamos una cosa. Me tumbo en el maletero del coche. Así tampoco tendrás que cargarme luego. Que yo entiendo que no es personal, que se trata de un encargo. Y no seré yo quien fastidie tu espalda. Anda. Pon los plásticos ahí.
-Eres muy amable.
-Hombre. Yo desearía lo mismo en mi caso. Ante todo cierta cortesía profesional. Que eso últimamente también se está perdiendo.
-Cuánta razón tienes.
-¿Recuerdas a Jimmy “Manos frías” Templeton?
-El sicario de la familia Cortina
-Que estaba casado con la hija pequeña de Don Cortina
-Sí, sí. Lo recuerdo.
-Pues aquel hombre, era detallista, que no te lo puedes imaginar. Terminaba sus encargos de una manera deliciosa.
-¿Cómo?
-Pues tras acomodar a su “encargo”, servirle un vaso de leche caliente con galletas y preguntarle cual sería su último deseo, le preguntaba cual era su canción favorita. Entonces cuando ya había terminado el trabajo, la entonaba con un saxofón. Era tan afectivo.
-Pero eso era largo entonces.
-¿Por qué crees que le llamaban Manos frías? Venía a buscarte siempre al amanecer y tenía siempre las manos heladas.
-Increíble. Ya no quedan trabajadores como los de antes.
-Bueno. Quedamos nosotros.
-Y en unos minutos quedaré yo solo. Jajajaja
-Jajajajaja. Qué cachondo eres. Bueno ¿Qué? ¿Vamos por faena?
-Jeje.
-¿Qué pasa?
-Te vas a reír. Ya decía yo que me dejaba algo. Ayer estaba yo limpiando mi arma cuando me llamaron de la “empresa” para preguntar por ti. Y me despisté montando el arma y me he dejado el percutor sobre la mesa. ¿Sabes eso que pasa…?
-Sí, bueno. ¿Entonces?
-Lo dejamos para… ¿mañana?
-Mañana es domingo.
-Oh. Tienes razón. ¿Nos vemos el lunes?
-Muy bien. Pero si lo prefieres, en lugar de quedar en este callejón húmedo y oscuro, lleno de cajas de cartón y bolsas de basura. Podríamos quedar en la cafetería de enfrente de tu “oficina”. Y luego si quieres nos acercamos aquí.
-Oh. Perfecto. Si quieres puedes pasarte por la “oficina” y te presento a alguno de los chicos.
-Bien. Sí. Me gustaría ver como sube la juventud.
-Pues hasta el lunes.


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