23 sept. 2014

Para que veas claro

Día 1
Suena el despertador. Las cinco de la mañana. Mierda.
Palpo como puedo la mesita en busca del móvil. Intento deslizar los dedos por la pantalla intentando apagar ese sonido.
Me concentro y pongo en modo manual mis párpados. Ahora enfoco. Apenas necesito un segundo y ya.
Sólo he dormido dos horas del tirón. A las tres, la pequeña me ha llamado porque tenía sed. Espero que hoy el día sea tranquilo.

Baño, café, mochila y al coche. A ver cuanto idiota hay suelto hoy en la carretera. A veces se me olvida que yo soy uno de esos idiotas. Quizás como al resto también se les olvida e iniciamos todos juntos una sonata de frenazos, pitidos e insultos.

Creo que hoy voy a llegar de mala hostia al trabajo. Me mentalizo antes de salir del coche de que uno no debe ser así de idiota. Ánimo amigo es un día más.

He de recordar hacer la transferencia a los del gas. Menuda cara. Me prometieron grandes descuentos y me han cobrado el doble. Eso sí. Antes de reclamar debes pagar. Eres culpable desde que firmas el contrato. Y no sólo el gas. El resto de compañías aluden a los impuestos del estado para subir precios y ni por mucho que reutilices el agua te ahorras un mísero euro.

Nueve horas aquí metido sin ver el sol. No sé como ha amanecido el día.

Perfecto. Ahora he de programar unos comandos para el nuevo programa. Lo haría con gusto de no ser porque en lugar de tener un contrato de analista como Dios manda tengo un simple oficial de segunda de electricista. 400€ de diferencia sólo en el salario base ah y no espero recuperarme del bache en diciembre o junio porque no tengo pagas. Eso sí. Debes tener el programa listo para antes de semana 45.

Salgo por la tarde y llueve. Mi mujer me espera en casa. Ha terminado unos cuantos pedidos y hemos de ir a entregarlos. A este paso llegaré a casa a las mil.

Recojo a mi mujer. Buah. Ahora tenemos que ir a buscar el material del instituto de la mayor. 30€.
No entiendo nada. Pagué 40€ del AMPA, pagué 50€ de los libros y era una fracción. Pagué 79€ de gastos de inicio de curso y ahora 30 más de materiales... ¿Qué se me escapa?

Así día tras día. Nervios por no poder pagar desde el día 4 hasta que vuelva a cobrar.

Día 31
Llego a casa reventado, pero por suerte hoy no he de trabajar extra con mi mujer. Es viernes y habré cobrado. Por lo menos me las llevaré al cine aunque sea el primer finde. Y esta noche prometo pizza o hamburguesas a las crías.
Suena el teléfono. Es mi jefe.
No me va a pagar. Dice que prefiere esperar otro mes a ver qué tal el trabajo realizado.
¿Cómo que no voy a cobrar? Pues no. dice que no le ha gustado mucho eso de tener que esperar para ver los resultados. ¿Y si no le gusta el programa? ¿Y si no es lo que tiene él en mente?
Me sorprende porque el programa sólo tiene una función y se cumplirá. Estoy en el plazo y voy bastante bien.
Pues no. Al final no me paga. Y al mes siguiente tampoco. Y así. Porque los resultados del trabajo realizado deben ser libres.
Yo escribo código. Otros escriben libros. Otros la codificación que hace que tu teléfono funcione. Otros cortan la carne que nos comemos. Otros venden los libros que leemos. Otros pasan días a la intemperie limpiando, construyendo o pintando carreteras. Otros ponen en riesgo sus vidas por salvar las nuestras. Otros pierden el culo si sufres un accidente o tu madre enferma o tu hija o hijo se hace daño. ¿Sabes hacer todo eso tú?
Imagina por un momento que nadie cobrase por su trabajo.
¿Sabes cómo sería el mundo? Exactamente como está empezando a serlo ahora.
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¿Te gustaría acabar como al de arriba?

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